
Una alegría más que inmensa! casi como una fascinación hipnótica!
Escuchar (hasta donde nos da el oido) cada nota de sus temas, pasar una y otra vez sus discos para tratar de entender que pasa, para disfrutar cada clima de su música; tratar de imaginar por donde será que van esas manos sobre el piano en plena poliritmia; sacar armonías, melodías, buscarle la vuelta para que tanto piano entre en dos guitarras... y tanto músico en una sola persona! que haber podido cruzar dos palabras con él, verlo tan cerca, nos produjo una alegría más que inmensa!
Gracias Maestro!!